agosto 9, 2022

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Médicos rechazan plazo para aborto por violación: Pasadas las 20 semanas ya se trata de muerte fetal

Uno de los criterios es que desde las 20 hasta las 28 semanas ya se considera un parto inmaduro y se deriva en una cesárea.

Uno de los criterios es que desde las 20 hasta las 28 semanas ya se considera un parto inmaduro y se deriva en una cesárea.

El planteamiento de que se pueda ejercer la interrupción del embarazo por violación hasta las 28 semanas de gestación (siete meses) tiene reparos sobre conceptos y rechazos desde el punto de vista médico, básicamente, por las complicaciones que pueden generarse para las mujeres.

Esta alternativa propuesta para mujeres mayores de 18 años, y sin plazo para las niñas, adolescentes menores de 18 años y mujeres con discapacidad, se discute aún en el Legislativo y de hecho, este viernes 14 de enero se prevé volver a analizar el inciso dentro de la Comisión de Justicia.

La Comisión, el pasado 10 de enero, aprobó el planteamiento como texto del artículo 19 del proyecto de Ley Orgánica para Garantizar el Derecho a la Interrupción Voluntaria del Embarazo en caso de Violación.

Iván Altamirano Barcia, ginecólogo y presidente de la Sociedad de Ginecología del Guayas -quien ratifica su postura de la defensa de la vida desde el momento de la concepción-, señaló que se debe partir desde los conceptos y la terminología que está mal utilizada dentro de la norma. “Se menciona al aborto cuando pasadas las 20 semanas ya se debe de hablar de una muerte fetal”.

Profundizando en la denominación del procedimiento, el doctor Marcelo López, ginecólogo y coordinador académico de la carrera de Medicina de la Universidad Técnica de Machala (Utmach), indicó que desde las 20 semanas hasta las 28 semanas ya se considera un parto inmaduro y se deriva en una cesárea.

López explicó que, hasta las 28 semanas, el producto ya está formado; pero sus órganos aún no están del todo preparados para funcionar autónomamente.

El catedrático destacó que, en el caso de que se interrumpa el embarazo desde las 20 hasta las 28 semanas, llevaría complicaciones a la madre como hemorragias. “Desde el momento de la concepción, es decir, la fecundación se formó el huevo o cigoto. Clínicamente se considera vida, por lo que nosotros los médicos debemos cuidar y monitorear hasta su nacimiento”, sostiene López.

Otra profesional, quien prefirió la reserva de su nombre por lo delicado del tema, mostró su desaprobación sobre interrumpir el embarazo a las 28 semanas. Sin embargo, está a favor de hacerlo de forma temprana en casos de violación, sobre todo, en niñas.

Una alternativa que se plantea desde la óptica médica es priorizar la provisión de anticonceptivos de emergencia. De hecho, este punto sí se aborda dentro del proyecto de ley.

La doctora Rosa Zambrano, especialista en ginecología y obstetricia, señaló que este planteamiento debería fortalecerse como una opción para las mujeres violentadas, más allá de establecer el derecho a interrumpir el embarazo hasta un cierto número de semanas. Asimismo, la profilaxis del VIH/sida.

“Lo ideal es que la paciente agredida sexualmente haga la denuncia y se la trate inmediatamente con protocolos de emergencia para evitar el embarazo o con dispositivos intrauterinos y con medicación para evitar enfermedades de transmisión sexual (como VIH, hepatitis, clamidia, gonorrea, entre otras), que pueden mantenerse a lo largo de su vida”, puntualizó.

Por ejemplo, explicó, las pastillas conocidas como “las del día después” pueden ser ingeridas hasta las 72 horas después de la relación sexual y los dispositivos como la “T de cobre”, hasta cinco días después.

Otro punto para considerar, dijo Zambrano, es que no se ha hablado de las severas complicaciones que se pueden generar al practicar un procedimiento de interrupción de embarazo pasadas las 20 semanas. “Perforaciones de útero, hemorragias graves que pueden llevar a la paciente a una terapia intensiva y que, en algunos casos, derivan en la extracción del útero son algunos de los riesgos de los que no se habla”, aseveró la ginecóloga, quien añadió a estas afectaciones al organismo se suman al daño psicológico para la paciente.

Para el ginecólogo Henry Rodríguez hay que analizar, además, otros parámetros. Por ejemplo, la posibilidad de que si un feto de 26 semanas sobrevive, tenga el derecho a que, luego del nacimiento, entre a un programa de adopción.

Además, dijo, “está la delgada línea que existe entre comprobar la existencia o no de la violación, porque quedaría una ventana abierta para la interrupción ‘por conveniencia’ del embarazo”. En ese sentido, analiza el médico, la sentencia judicial debería llevarse con rapidez para evitar que se quiera interrumpir un embarazo avanzado.

Altamirano Barcia concordó con Rodríguez y señaló que, con un fortalecimiento del sistema judicial y las alertas tempranas que se generen en los centros de salud, se pueden tomar decisiones que no deriven en esperar hasta después de las 20 semanas y generar un trauma a la paciente.

En los próximos días, la Sociedad de Ginecología del Guayas estima emitir un pronunciamiento en el que se exhorte al Legislativo a una interpretación médica adecuada de la norma por debatirse.

Fuente: EU

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